Rodion Romanov

It’s all Semantics

In Izquierdosos, Legislacion, Pacto por México, partidocracia, PRI on diciembre 16, 2013 at 12:10 pm

It’s all semantics! reza una expresión muy gringa (o muy en inglés, para el caso)

Cuando una discusión se reduce a matices de su forma o cuando algo que debería tener sustancia, materia, consecuencias se empieza a reducir a su forma; la discusión se convierte en semántica. La semántica como tal, es otra cosa. Pero, para fines de éste post, me refiero específicamente a la forma que resulta de esa muy bonita expresión.

La administración de Peña Nieto ha estado trabajando en el reformismo este año. Se inventó el Pacto por México que no es mas que cambiar semanticamente el nombre del cochupo entre partidos y hacer como que se transparentan los acuerdos que de todos modos y desde siempre se deciden entre cúpulas y que llevan luego a discusiones meramente ideológicas y semánticas en las comisiones y en el pleno del congreso mientras que los alcances de cada una de las reformas, exhortos, iniciativas, repartos y todos los otros subproductos de la actividad camaril ya fueron acotados entre una cantidad de personas más o menos similar a los que ahora conforman “el pacto”.

En el pacto nacieron las reformas que ya se aprobaron y las que se están aprobando mientras los demás nos preocupamos de nuestra cotidianidad. Y no importa cuanto nos insistan los noticieros que viven del gobierno ni los que se desviven contra el gobierno en decirnos las virtudes y los defectos de las tales reformas, para nosotros no son mas que textura en el paisaje. No tenemos, ni tendremos en el corto plazo, capacidad o intención de hacer que las reformas no pasen y/o que las reformas contengan las leyes necesarias para crear el México Mejor que sólo sabemos soñar.

It’s all semantics, les digo!

Hoy en la mañana Sergio Aguayo (intencionadamente, o no) decía que el aparato gubernamental funcionaba mejor en aspectos de protección social en los tiempos más oscuros y autoritarios del régimen. En los mismos tiempos en que la oposición, especialmente la que estaba cargada en la izquierda marxista denunciaba y peleaba por mayores libertades, mientras que la otra izquierda, la populista, la que había aprendido a cohabitar con el autoritarismo del régimen se iba conformando en ese “centro” que solo existe y puede existir en México con sus sindicatos charros y sus “plazas” gubernamentales. Lo que no apuntaba don Sergio es que el requisito principal de un estado paternal es un estado centralizado. Un padre que exige que no se cuestionen sus decisiones y se le dé manga ancha para reasignarse la bondad (en forma de pesos, siempre en forma de pesos) de la mejor manera que ellos crean y que le permita (ojo, esto es indispensable) llevarse una buena tajada para él y sus cómplices. Y que se le permita castigar a sus enemigos con el destierro del plan sexenal. Que además en esta alegoría familiar son nuestros enemigos, recuerden a Masiosare.

Después de los descalabros de la alternancia no hizo falta un fraude cibernético para ayudarnos a volver al Priísta que todos llevamos dentro. Despensas, promesas de esos “huesos” que estaban perdiendo su forma, lustre, prestigio y accesibilidad (siempre el dinero es más barato que los méritos, siempre), el nostálgico recuerdo de cuando el tío burócrata exhibía sus lentes de merco dorado con su corbatón de poliéster… Con eso tenemos para regresar a las mañas que queríamos desterrar.

El partidismo y los cacicazgos ganaron una batalla que ni Fox ni Calderón quisieron dar. Creyeron que sus buenas intenciones bastaban, creyeron que la masa iba a hacer fuertes las buenas intenciones. Llegaron al poder y luego lo dejaron como pay de manzana enfriándose en la ventana (ésta metáfora de Disney es maravillosa, a ver cuando ahondo en ella). Los primeros en llegar no fueron los más hambrientos, fueron los que ya se sabían el camino.

De regreso a hoy, el Pacto por México funciona como una reafirmación del partidismo, un partidismo que ya estaba mezclado enre derechas incapaces, izquierdas mesiánicas secuestradas, populistas ignorantes. Un partidismo reforzado en una idea de inoperancia de la que difícilmente se podían salvar un collage de personajes que ya no tienen credibilidad ni por sus hechos ni por sus dichos.

La puntilla fue el pacto. La semántica del pacto fue sentarse todos juntos, desacreditados, a la misma mesa pero buscando su misma agenda de azadón para sus respectivos partidos. Partidos que no son plataforma sino pirámide, partidos diseñados para encumbra al que cambie sus escrúpulos más pronto que antes.

Partidos que han hecho leyes cada mes de cada año desde 1857, al menos. Leyes que no se aplican o no se aplican para lo que deben o no se deben aplicar y se aplican. LEYES QUE NO SIRVEN.

Leyes que los de la izquierda quieren enarbolar para que nosotros y ellos rindamos culto a otro de sus mesías. Leyes que luego quieren ignorar cuando se les olvida que no podían contar voto por voto o casilla por casilla. Leyes que hicieron un día en la mesa del placto y que ahora quieren tumbar ese mismo pacto.

Y los del viejos lobos del PRI lo sabían, los sentaron con el engaño semántico de que no podían quedarse fuera por que iban a perder prestigio frente a la masa. Como si tuvieran prestigio y como si a la masa le importara. Como si tuvieramos una educación que nos permita criticar el mensaje que recibimos a través de unos medios comprados, otros adoctrinados/adoctrinantes y como puntilla unos spots que son la sarta de falacias más vergonzante que se haya visto.

Son spots (que como dijo Jesús Silva Herzog Márquez) que además de ser la única forma de comunicación que el gobierno tiene capacidad de establecer con la masa, son spots que hablan (como pronosticó Chomsky) en un lenguaje cada vez más infantil, queriendo crear consenso.

Y hoy, que la izquierda quiere hechar abajo las reformas con los medios antiguos contra los medios antiguos. La semántica que captamos los demás es apenas de una textura que sabemos que nos estorba, pero que no nos impide ver (uno) que ellos no nos van a salvar de ni madres y (dos) que queda en nosotros ocuparnos de nuestra cotidianidad porque (tres) ya encontraremos la manera de sacarle la vuelta a este sexenio y a esta ley.

It’s all semantics.

La otra opción, es tomar el fondo de las cosas como fondo.

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