Minimuerto en un miniclub y ni una miniresponsabilidad…
Eso del título es un aforismo familiar que viene de una historia que de tan triste ya da risa:
Andábamos por el centro histórico ya de noche y notamos que a un carro le han roto un vidrio. ¿Que hacer? Pues bueno, por suerte estábamos cerca de una plaza pública. Una plaza publica que además albergaba los edificios del Poder Judicial Estatal y los juzgados civiles. Excelente, allí debe haber policías.
Caminamos la media cuadra que nos separaba de la plaza y les informamos a los “vigilantes” (unos malfajados fumadores en uniforma de remedo de policía) de nuestro hallazgo del carro recién (supongo que recién) robado.