En la prueba «PISA» diseñada por la OCDE para evaluar, en treinta países miembros, la capacidad que tienen estudiantes de 15 años de edad para pensar científicamente, México logró un merecidísimo último lugar.
En primer sitio quedó Finlandia, donde 6 mil jóvenes de 30 mil obtuvieron los grados 5 y 6, los más elevados. En cambio, sólo el 0.3% de los mexicanos consiguió grados 5 y 6: es decir, 93 jóvenes de 30 mil.
(Nota del Rubas: Sospecho que desde aqui el señor Sheridan empezó a inventarle, pero como los grandes)
Horrorizada, la señora Blanca Heredia, directora de la OCDE en México, puso un ejemplo de problema a resolver en la prueba «PISA»:
Una receta para hacer galletas dice que son necesarios un kilo de harina, uno de azúcar, 6 huevos y 2 barras de mantequilla. Si tienes solamente medio kilo de harina, ¿qué tienes que hacer?
Entre las 29,907 respuestas mexicanas equivocadas, se encontraron las siguientes:
–Pues merengue porque galletas lo que es galletas ya no pudistes pero merengue si se puede.
–O sea nimporta wei porke mi papi o sea es industrial y empaca arina y decho me dise que solo la mita es arina wei y la otra mita es cosas o tierrita asi que de todos modos las gayetas pus o sea no wei o sea la pendega jente ni se da cuenta wei.
síagle leyendo por acá
(Vía El minutario de Guillermo Sheridan)
Y sí. Creo que siento admiración por cuatro maestros de los (cuentas alegres) 150 que he tenido desde kinder. Me hice amigo de uno de ellos al terminar la carrera, he platicado con él de lo triste que es intentar enseñar a chavos dormidos. A chavos que en los primeros nueve años de la escuela se les enseñó a pasar exámenes como sea y porque sí.
(En mi primaria hice sólo 5 exámenes — Por que lo enviaba la SEP–. No miento. Las monjas Agustinas, los profes –los de mis hermanos merecen no un post sino estudio sociológico– y demás autoridades no aplicaban exámenes mensuales. No daban calificaciones, el seguimiento de lo aprendido era obligación del profe Y DE LOS PADRES. Y es que la primaria es para aprender a aprender. Para averigüar un poco de lo que te hace feliz saber.
Dudo También que lo hayan hecho con mucho conocimiento de causa. Pero el sistema –para mí– funcionaba. Tampoco me gustó nuca eso de hacer tareas, pero eso sí me pesó más adelante. y creo que todavía)
Rescatar la educación no va a ser fácil. Implicará por lo menos una revolución para los sindicatos y para los sistemas.
Implica –con lo que nos cuesta– replantear algo que se viene haciendo igual desde hace mucho. Tal vez no Igual, pero sí con una inercia tan fuerte que cada ciclo escolar apenas nos alcanza para hacer un pequeño cambio.
1. En lugar de libros de texto gratuito, que hagan llegar a los niños una bilioteca con CopyRight Libre. Que aprendan los niños que leer implica más esfuerzo que citar a la funte que el profe diga.
2. Que los padres se involucren en la educación pero no haciendo tareas, sino siendo informados de los temas que se tratan, haciéndoles llegar guías que complementen o por lo menos permitan que se vayan actualizando.
3. Que bombardeén ediciones SunRise. Que por lo menos cuando yo iba a primaria era la única fuente de láminas y biografías y que los maestros pedian que se COPIARA el texto de atrás y se pegue en la libreta o en una cartulina. Pinche actividad inútil. Lo mismo con las láminas ahora llamadas monografías. Me encantaba el hecho de que hubiera monografías super especializadas… y que si no encontrabas del tema que te pidieron: No pasaba nada. Era simple excusarse con un “no la encontré”, y para los que las podían, llamar a la oficina de papá o mamá que estaban en el centro para que ellos la compraran.
El emjor de los regalos que nos hizo mi papá fue una colección llamada Colosos de la Historia. Todavía esta el la ala de la casa materna, todavía me impresiona la calidad de esa colección que fuimos adquiriendo por tomos en la Comer. También tuvimos la Enciclopedia Larrouse Juvenil. Ocho tomos de colores… Me sacraon de apuros más de una vez desde Primara hasta Prepa.
En conclusión. Las evaluaciones sirven para un carajo. Lo que se necesita es compromiso, carajo.
(credito de la Foto: Carlos Galarza en Flickr)