Popongo

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Me dan envidia los tiempos pasados, pero los muy pasados.

Me da envidia saber que los post-impresionistas, los modernistas, los paleocristianos… (la corriente que quieran de Arte, Arquitectura, Religión, Filosofía, o cualquiera de los otros diez mil fascinantes etcéteras que pudiera agregar) Se reunían en grupos selectos y hablaban, discutían, imaginaban… Pero mejor aún: debatían y creaban y generaban ideas y manifiestos y mil ideas que, a veces si y a veces no, llegaron a regir el pensamiento de sus contemporáneos y no-tan-contemporáneos.

Yo lo llamo el “Efecto Stradivarius” (si es que así se escribe). Cuenta una leyenda que en la cuadra en que tenía su taller el señor Stradivarius había por lo menos otros dos luthieres que ostentaban carteles en sus puertas que decían respectivamente “Los mejores violines del mundo” y “Los mejores violines de la ciudad”. El taller de Stradivarius tenía un letrero pequeño que decía humildemente “Los mejores violines de esta calle”.

Dime con quien andas y te diré quien eres. Estamos sumidos en un mundo, o una sociedad, o un entorno en que se potencia la competitividad basada en la ley de los cangrejos, donde para que yo gane el de al lado debe de perder, donde no me detengo a ver que está haciendo de bueno mi colega, pero si me siento con derecho de menospreciar su obra o a plagiar sin descaro.

 Tres párrafos más tarde no he llegado a lo que quiero llegar, y ahora el propósito de mi mail parece más prosaico y mas altanero que cuando tuve la buena intención de lanzar al aire mi propuesta.

 Quiero que podamos formar un grupo de arquitectos y artistas y colados y filósofos y músicos y tu-qué-haces-aquí que podamos discutir temas profanos y mundanos y tan elevados como queramos con la condición única de que revitalicemos para nosotros y algún día para quien quiera oírnos el poder de la charla más o menos elevada.

 Repito la única condición es el estímulo intelectual y espiritual que podamos obtener. Lo demás se los dejo a quienes quieran contestar este correo (no olvides “responder a todos” los destinatarios), la hora, la frecuencia de las reuniones, el lugar, los tequilas o la falta de ellos que se quieran colocar, las músicas y hasta el santoyseña…

 Reciban un saludo,  y respóndannos

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